Que noche la de aquel Día ¡

«La utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un futuro mejor». -Anatole France-

Con esta frase resumiría la cata con la que nos obsequió ayer la afamada y admirada Sara Perez.
Creo que las expectativas creadas se cubrieron con creces, Sara es un alma inquieta, vital, inacabable, una utópica que parece que no descansa jamás.
En la cena muchos me preguntaron si era realmente mortal. Yo creo que si, que es de carne y huesos aunque sus vinos nacen con la vocación de ser eternos, de ser trascendentales y como no, inolvidables.
Su respeto a su pasado, a quien la vio crecer quedó reflejado en los vinos que degustamos durante la cata, fue un viaje en toda regla por los paisajes de su infancia y su más tierna juventud. Algunos vinos, difíciles, otros deseosos de agradar y reflejar su tiempo, como ella, como Sara.
Nos descubrió que el vino, como las personas,  con el paso del tiempo,  solo conserva las esencias, el terruño, el lugar donde lo vio nacer, las raíces que lo alimentaron y como no, las que dieron forma para ser lo que es.
Eso es lo que busca en sus vinos, que sean las fotos de los instantes vividos. Ni mas ni menos. Y que nosotros podamos disfrutarlo en todo su esplendor.
Dido blanc 2014, Venus 2005, Martinet Bru 2013, Escurçons 2013, Clos Martinet 2005, Partida Bellvisos 2009, fueron los elegidos para dar a conocer un territorio un proyecto de vida, una persona y todo su bagaje.
Pero la fiesta no terminó aquí, Sara quiso obsequiarnos con su inmensa generosidad, porque eso es lo que es generosidad en su máxima expresión, el verbo hecho carne. Cercanía, proximidad, cariño y amor por todo lo que hace y como lo hace. Un volcán de sonrisas de energía catalizada para entusiasmar y para entusiasmarse.
Durante la santa cena, Sara se erigió como la perfecta maestra de ceremonias y como si de una ceremonia religiosa se tratase fueron desfilando para la consagración ; su nuevo hijo, el Rosado, un vino inclasificable, nada que ver con los estereotipos tan comerciales que nos abundan, su blanco la Universal, un vino bestial, seductor, escaso, como escasas son las personas que tendrán el privilegio de degustarlo, su Venus Tinto Magun, su Ranci Dolç fueron dignos estandarte de nuestra sacerdotisa anfitriona.

Fue una expresión de lo que es, de lo que quiere ser, de como desea proyectarse y de que legado quieren dejar a las generaciones que deseen seguir su testimonio y el de su marido Rene Barbier.

Vinos voluptuosos, generosos, seductores y con muchas ganas de ser queridos y apreciados.
Fue un viaje delicioso, realmente memorable que nos acercó a una persona que no busca el éxito comercial sino a los consumidores que como ella busquen su libertad, que sepan apreciar su arte. Por que de eso se trata, de valorar sus obras.
Realmente admirable ¡¡
Un viaje a Itaca que vivimos de primera mano.
Hoy como recuerdo de lo vivido me ha venido a la cabeza este fragmento del poema de Antonio Machado :

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Gracias Sara por tu impagable tiempo, por tu generoso sacrificio, por tu contagioso entusiasmo, por tus ganas de trasmitir, de llegar…creo que los que tuvimos la suerte de vivir tus vinos, jamás olvidaremos un concierto sensorial tan vital.
Bebe Vida. Vive el Vino.

No os perdáis la próxima, con Inma Cañibano, de Estancia Piedra.
Ciclo Ocio Vital #10catas10Bodegas

Sara Perez versus Sara Perez

Acerca de OcioVital Manel Colmenero

Gastronómada y Turistologo vocacional. Formador por afición, conferenciante y consultor ocasional. Comercializador turístico de Profesión. Escritor por pasión. https://es.linkedin.com/in/manuelcolmenerolarriba
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