No tener turismo ¿mata la ciudad?y ¿al campo? #eresturismo

Hacer visible lo invisible (Can Rafols del Caus)

Hace unos minutos me he enterado que en la Comunidad Valenciana el sector turístico ha empezado una campaña en favor del sector, de un sector que agoniza, que está técnicamente en parada cardiaca y manteniendo la vida gracias a la respiración asistida de los estamentos públicos.

Se le ha dotado con el hastag #eresturismo

Quien nos lo iba a decir hace un año cuando  escribía este artículo en la revista digital La Conca 51

El turismo mata la ciudad  

La Conca 51. 31 de Julio de 2019

Hace unos días vi esta fotografía en la revista virtual COMUNICATUR, http://www.comunicatur.info/el-turisme-mata-la-ciutat/, hablaba de una de las últimas acciones del colectivo ARRAN en nuestra capital. 

Es cierto que Barcelona se encuentra en un momento turísticamente delicado, pero ni mucho menos que muchas otras ciudades de todo el mundo, los años de bonanza y sus atractivos ha hecho que haya estado en el punto de mira de todo el mundo, para lo bueno y para lo malo. La presión ha ido en aumento, tanto para el sector turístico como para los que habitan la ciudad. No siempre catalanes o españoles, porque todos sabemos que hoy en día cerca de 290.000 personas no nacidas en Barcelona disfrutan y contribuyen a las arcas municipales , autonómicas o estatales con los impuestos, por el simple hecho de ser ciudadanos con todas las de la ley de nuestra capital. 

Un 20% de los habitantes de esta ciudad que algunos consideran  «extranjeros», no son turistas, pero muchos los consideran como tales. Siempre me he preguntado cómo lo harán los turismofòbicos para distinguir quién es turista o no en nuestra ciudad, francamente lo veo bastante difícil y más cuando todos los estudios indican que de aquí a los próximos años el 75% de la población mundial vivirá en ciudades y que el crecimiento del turismo, parece imparable. 

A mí personalmente es algo que me preocupa y mucho. Por todo lo que supone, por la presión a los gestores turísticos, ahora más que nunca deberán ser muy eficientes, los habitantes de las ciudades y por la despoblación de nuestro entorno rural, que es quien nos alimenta habitualmente o al menos eso es lo que ha pasado hasta ahora … tal vez en el futuro nos alimentaremos de proteínas sintéticas y bebeberemos vino artificial. En fin, el futuro es incierto y a saber qué nos depara. Creo que lo mejor sería que nos prepareramos para lo que pueda venir. 

Tuve la suerte de poder asistir a la presentación del Plan Estratégico turístico y creo que es coherente, conveniente y necesario, pero como les comenté a las autoridades públicas, solos no podrán hacer nada, ojalá los actores del sector turístico se impliquen en la consecución de los objetivos estipulados, porque son también los nuestros o al menos deberían serlo. La Dirección General de turismo no pone los precios de nuestros servicios, no escoges qué clientes queremos atender ni de qué calidad, esta es nuestra responsabilidad, de nadie más. 

Ante esta imagen que abre el artículo, me vino a la cabeza dos anécdotas que me impactaron en su momento, una de ellas era una carta al director que aparecía en el diario EL PERIODICO pocos días antes de Semana Santa en que una lectora pedía un bus urbano sólo para turistas, no, no penséis que se refería al bus turístico no, ella quería que en su línea hubiera un bus que indicara que fuera solospara turistas, esto le ahorraría los inconvenientes que estos le suponen diariamente; cuando lo leí me vino una imagen que tenía más que ver con la segregación racial en Estados Unidos que con una solución sensata para la convivencia de estas realidades ciudadanas. ¿Esto es lo que realmente quería? ¿Segregar por origen? ! qué disparate! 

La otra anécdota es una conversación que se produjo ya en plena Semana Santa en un bar donde hago el café habitualmente al lado de nuestro local Tours, tapas and Friends, en el Raval. Una de las clientas y vecina del barrio conversaba con lo que aparentemente eran familiares suyos y se quejaba amargamente de lo que había cambiado el barrio y de la de turistas que corrían por sus calles, su expresión más celebrada fue esta: antes, cuando veía que a algún turista lo querían robar los advertía, o hacía un silbido o abucheaba a los malhechores para ahuyentarlos …, ¿ahora? Ahora no digo nada, que se jodan, ¡son tontos! 

Con la mano en el corazón, me vino a la cabeza una imagen, la de ella en alguna ciudad extranjera sufriendo esta violencia ante la indiferencia de los ciudadanos que la rodeaban.

¿ Qué hubiera pasado? ¿Le hubiera parecido igual de justo? ¿Igual de cívico? Que todos nosotros,  ¿no somos turistas? ¿Que queremos recibir el mismo desprecio cuando estemos viviendo fuera durante unos días? No negaré que todos estos hechos me han impresionado, y más en unos momentos en que tenemos la sensación de que la ciudad ha perdido cierta capacidad de atracción de un público más selecto, es fácil de entender, nadie quiere problemas y menos cuando estás de vacaciones y menos en un país extranjero. Esto es lo que pensé cuando me fui a visitar el sur de Francia, en la Cataluña Norte. Conflent, Ceret, El País Cataro, Lagrasse y Collioure. Una maravilla, unos paisajes cubiertos de viñedos, unos atractivos turísticos casi desiertos de turistas, lugares donde sólo había «locales», pueblos desiertos, pueblos que por muchos podrían parecer de «papel cartón» porque la mayoría de las casas eran de segunda residencia destinada a los «turistas» locales o extranjeros que las alquilan en períodos de vacaciones, resumiendo: el sueño de cualquier turista, bien, de cualquier turista que no llegue más tarde de las 6 de la tarde, pues a esa hora el único comercio de la zona ya estaba cerrado y la tranquilidad era tanta que casi era aterradora. 

Ante todas estas circunstancias me hago muchas preguntas, de las que no tengo respuesta. ¿Qué responsabilidad tienen aquellos catalanes que alquilan o venden sus casas para enriquecerse gracias al turismo, y los hoteleros que bajan los precios cuando la temporada no promete ser lo que era, y los restauradores que cobran precios desorbitados por servicios de una calidad discutible? ¿El turismo no es un sector primordialmente de acogida? ¿No es lo que publicitariamente estamos prometiendo? ¿lo es?,entonces ¿en qué hemos convertido la ciudad o los pueblos? ¿En que hemos convertido el turismo ?, en un sector donde lo importante no son las personas sino el Fucking Money Man que canta mi admirada Rosalia? Ahora me ha venido a la cabeza aquella red fraudulenta que alquilaba pisos y los re-alquilaba a turistas de bajo coste …. Ellos sí qué hacían el agosto, pero ¿a costa de quién? De todos modos también me pregunto qué responsabilidad tenemos en la masificación turística de muchos destinos cuando los locales renunciamos a ir porque rechazamos que haya tantos turistas, ¿de quién es la culpa?.

Si vamos a un mundo global ¿ Debemos discernir la población entre turistas y locales? ¿No somos todos ciudadanos del mismo mundo? No somos, de hecho, ¿todos turistas? Como veis tengo muchas dudas y no tengo respuestas, sólo reflexiones, suerte que mi admirado Jose Antonio Donaire ante la disquisición de si el turismo aporta riqueza o pobreza afirma: «Creo que es más sensato proponer un turismo planificado, basado en criterios de eficiencia, innovación, sostenibilidad, responsabilidad social y planificación a largo plazo. » No tenemos ninguna duda. 

Es el camino, por eso hace meses que trabajamos en un catálogo de experiencias vinculadas a la responsabilidad social y medioambiental corporativa, porque muchos de los ciudadanos que nos visitan contribuyan al bienestar de los ciudadanos que viven, creemos que es la mejor forma de revertir una parte de esta turismofobia imperante y que desde mi punto de vista poco ayuda al desarrollo social de todos. 

Hace días tuve la suerte de participar en una cata para celebrar el último aniversario de Can Rafols dels Caus, una bodega que siempre ha luchado por sus principios, ¡ luchar por lo que es invisible! 

Probando vinos de añadas bastante viejas, guardados con amor, candidez y mucha paciencia, anoté frases que me golpearon el corazón como rayos de luz fresca: Las cosas bien hechas perduran …, quien deja posteridad nunca muere. Los vinos que nos hicieron probar, tenían un precio, para mí eran de un valor incalculable porque en esta vida, no todo pueden ser céntimos. 

Los valores también dan valor y aportan riqueza. Os recuerdo que el turismo de Barcelona vive en gran parte gracias al deseo de unos burgueses que apostaron por gastarse dinero en lo que era hermoso, su ciudad, el Modernismo es un deseo social de vivir de una forma «ética «y estética. Tengo claro que lo que mata las ciudades es el incivismo y la falta de urbanidad, independientemente de que quien lo practique sea local o foráneo y lo que mata a los pueblos es su imparable despoblación, por lo tanto la razón primordial de todos nuestros males es haber perdido el interés por defender nuestros valores más esenciales, nos hemos rendido al fucking Money Man. 

Como dice mi amigo Joan Gou, ojalá algún día nos orientamos a los beneficios y no sólo a las ventas. Quizás entonces empezaremos a desvanecer los negros presagios que ahora nos alborotan a todos.»

Articulo en catalan : https://www.laconca51.cat/el-turisme-mata-la-ciutat-i-els-pobles/

Ni en el peor de los sueños podríamos imaginarnos una situación tan dramática y disruptiva como la que estamos viviendo, es por eso que he decidido titular este artículo como “NO TENER TURISMO, ¿MATA LA CIUDAD? ¿Y AL CAMPO?

Creo que somos pocos los que queremos ver a nuestras ciudades sin su latido habitual, las ciudades necesitan tener gente, de aquí de allá o de acullá, pero la gente es el pulso que mide el ritmo de su latido.

link a fotos el 31 de Julio a las 11.00 am realizadas por la periodista Carmen Ayala (Tiramilles) aqui

Viendo las imágenes de nuestras capitales, a muchos se nos hiela el corazón, se nos parte el alma. Sus calles están desiertas desde hace meses. Ni diré que para los pocos supervivientes de esas calles antes invadidas por visitantes de otras ciudades ahora, poder jugar en ellas es un privilegio, que visitar los atractivos turísticos antes atestados, ahora prácticamente desiertos es un lujo para quien puede visitarlos en estas especiales circunstancias, pero ¿es eso realmente lo que queremos?

 

Hace algunos años alguien me dijo que el turismo ofrecía protección al ciudadano, que un hotel suponía tener un espacio público abierto las veinticuatro horas del día y que eso ofrecía seguridad y apoyo al ciudadano a parte de generar riqueza. ¿Cuántos de nuestros lectores se dedican al mundo agrícola?, ¿cuántos están sufriendo una caída de precios y una dificultad de ventas sin parangón al tener el canal HORECA sin la vitalidad a la que nos tenía acostumbrados? ¿Cuántos ciudadanos no se sienten inseguros al pasar por las calles de los centros históricos, totalmente vacíos? 

Antiguamente, los centros de las ciudades estaban asociados a lugares inseguros, mala gente, mala vida. Ahora que los habíamos recuperado, ¿los vamos a perder? . Fue algo que me impactó del debate que hicieron en streaming los amigos de La Conca 5.1 cuando Itziar Gonzalez (arquitecta y activista y ex regidora de Ciutat Vella) indicaba que este virus nos había incluso “tapado la boca”, (os recomiendo veáis el debate que colgaron en you tube https://youtu.be/vMO1d2dn3-0?t=2423, merece la pena escucharlo atentamente). Itziar habla de que estos momentos permiten la “impunidad” a muchos. Algo que creo no nos conviene a nadie.

Se que ni los niveles de “vulgarización” de antaño ni de “desertización” de ahora son buenos, como he oído en muchas partes toca reinicializarse,  todos debemos ser parte de la construcción de una sociedad más saludable, en todos los aspectos, no solo sanitarios, nos conviene y mucho, quizás lo primero sea empezar por pensar que todos somos turismo y que todos formamos parte de él y que sin él, nuestras ciudades y nuestros pueblos, no son lo mismo, no pueden serlo, porque sin él, nos falta el aire que necesitamos para vivir.

Se nos ha girado la tortilla. El campo esta recibiendo los muchos visitantes que huyen de la aglomeración, ¿será pasajero o sera una tendencia que se quedará para no marchar de nuestras vidas?

Muchos agricultores conseguiran mermar las perdidas de sus explotaciones gracias a la llegada de una demanda inesperada pero que cae como agua de mayo en sus territorios. ¿Seremos capaces de aprovechar esa oportunidad?

Nosotros ya hemos empezado el RESET, estamos a vuestra enterad disposición. Seguimos nuestro camino… si te apetece, acompañanos.

Acerca de OcioVital Manel Colmenero

Gastronómada y Turistologo vocacional. Formador por afición, conferenciante y consultor ocasional. Comercializador turístico de Profesión. Escritor por pasión. https://es.linkedin.com/in/manuelcolmenerolarriba
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2 respuestas a No tener turismo ¿mata la ciudad?y ¿al campo? #eresturismo

  1. Neus dijo:

    Us seguirem allà on aneu!!! #volveraempezar

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